El periódico en línea Bien Informado, publicó ya hace varias semanas la siguiente nota (no la edité, la publicaron con todo y errores):
Crean decálogo en Chihuahua para sobrevivir a la ola de violencia que se vive en la entidad a causa de la narco-guerra.
En Chihuahua, la constante violencia generada por el crimen organizado y la paralela presencia de miles de militares que combaten dicha delincuencia, ha modificado algunos hábitos de conducta de los chihuahuenses que van desde evitar salir por las noches, hasta evadir la cercanía de vehículos de lujo, con vidrios polarizados, de los que regularmente utilizan los narcotraficantes.
Incluso, se ha generado una especie de “decálogo” para evitar ser víctima del crimen organizado, ser confundido con un narcotraficante, o reducir el acoso de los militares y policías estatales en los retenes policiacos.
Primero: hay que evitar vestir con ropas ostentosas, caras y tipo vaquero, como botas de piel exótica, cinto del mismo material y sobrero 20 equis, o más.
Segundo: si tienes un vehículo Hummer, Suburban, Navigator, Tahoe, Lincoln, Cherokee, Titán o BMW, procura que el polarizado no sea tan oscuro, traer a la mano una identificación, y detenerte en cuanto te lo pida alguna autoridad.
Tercero: si eres propietario de un vehiculo mencionado en el punto anterior, y se te empareja uno o dos similares, tírate al piso, porque ya te confundieron con un narco.
Cuarto: no aceptes financiamientos de particulares, mejor embárcate con el banco.
Quinto: si tienes parientes, los cuales no trabajan y tienen una economía sumamente holgada, aléjate de ellos.
Sexto: no se te ocurra presumir con tus amigos, o traer en el automóvil tu pistola calibre .22 porque esto es motivo para que en un retén militar te traten como narcotraficante, o en su defecto,
Séptimo: obedecer en todo momento, a los militares o policías federales cuando te soliciten hacer alto en tu vehículo para someterte a una revisión.
Octavo: en caso de presenciar una ejecución y observar a los pistoleros y el vehículo que tripulaban, mejor cerrar los ojos y excusar una laguna mental temporal. La frase “no vi y no escuche nada”, puede salvar tu vida.
Noveno: si estas en medio de un tiroteo, tírate al piso de tu vehículo, refúgiate en una vivienda cercana, o de plano no te muevas de donde estas.
Décimo: cuando seas testigo de un acto delictivo relacionado con el crimen organizado, no se lo cuentes a nadie, ni a la policía local, y confía mejor en el ejército.
Este decálogo ha circulado en Chihuahua, como consejo y moraleja para sobrevivir o mantenerse inmune al dolor o terror que te puede causar el crimen organizado.
Me dio mucha risa, pero lo que me provocó carcajadas y lástima a la vez, fue el décimo. ¿Están seguros que se puede confiar en el Ejército? Yo no. No sólo eso, sino que tengo la certeza que los militares no son dignos de confianza.
Yo vi algo que no vi (si me pregunta una autoridad), pero en eso que no vi, estaban involucrados militares en sus camionetas, agentes federales en sus ranflas y comandos armados sin uniforme en vehículos sin placas y sin rótulos; todos juntos, como amiguitos. ¡Vaya! Iban en… ¿cómo les llaman? Ah sí, convoy. Pasándose semáforos en rojo y todo el kit. Los que estábamos ahí (pero no vimos nada) tardamos en avanzar cuando la luz cambió a verde; dejamos que avanzaran hasta perderlos de vista. Y créanme, no era una persecusión.
Así que, no confíen tampoco en la milicia, pero colaboren cuando les toque revisión en un retén, hay unos que se portan buena onda (todavía).
Escuché algo de pegar calcas si tienes una camionetota, de la virgen o algo así.
Y sobre los militares, psss… yo temo a cualquiera que siente que tiene cierto podercillo sobre mi cuando antes nunca lo tuvo. Mas de 600 denuncias en la Comisión de Derechos Humanos contra militares en lo que va de este sexenio.