Posted on 08-10-2008
Filed Under (Uncategorized) by Cristina

No tomo café. No es por asuntos religiosos ni nada por el estilo, simplemente no me gusta, así como no me gusta la mostaza.

No me gusta Starbucks, primero, porque me parece exagerado lo que cobran por un café. Venden marca y no un producto de calidad ni con valor agregado. O bueno, tal vez consideren valor agregado la marca o el diseño de su logo o que es un lugar muy ‘chic’.

Como sea, leí una nota que pone una queja contra Starbucks por desperdiciar el agua gracias a una política de la empresa que todos los franquiciatarios deben seguir: dejar los grifos (bueno, las llaves) de los fregaderos abiertas y dejar correr el agua para evitar que se acumulen bacterias en las tuberías… o sea… Hello!!! There is somebody there?

Y esta queja fue puesta en Londres, donde no sufren carencias de agua potable como nosotros en el desierto o los chilangos en el DF.

Los invito a boicotear a Starbucks, no compren ahí, no vayan, no consuman nada que tenga que ver con esa marca hasta que pongan remedio a esta ch**ga*era.

Comments

Ministry on 13 October, 2008 at 3:27 pm #

Sí, el valor agregado suele ser la marca, si no no hay explicación posible a las filas y al lleno que tiene el Starbucks en Chihuahua. A mí no me llama mayormente la atención. Kaldi sirve un café delicioso. Pero tengo que admitir que sí he tomado café del Starbucks, en el aeropuerto de El Paso. Yo le llegué al café por la desvelada que me había aventado y sólo hasta que me senté me di cuenta de donde estaba. No estaba mal. No era nada del otro mundo tampoco. Pero me despertó. No vuelvo a pagar tanto por un café.


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