Posted on 19-02-2008
Filed Under (Personal) by Cristina

Así es, estuve unas horas en la capital del estado grande, y digo “unas horas” porque apenas fueron unas 30 horas.

Llegué un martes a las 6 de la mañana. Me fui en camión y ¡oh Dios!, de haber sabido, me habría puesto mis pijamas abajo del pantalón. Todo el viaje me cuajé porque tenía tanto frío en las piernas que debí ponerme la chamarra para cubrirlas y la bufanda la usé como chal. Claro que sí prenden la calefacción, pero ya se sabe que las flacas somos muy friolentas y los choferes de omnibus muy calurosos. El caso es que por el frío no dormí. ¡Ja! Adiós a mis planes.

Mi hermano fue por mí a la central camionera y al llegar a la casa, después de saludar a todos y platicar durante un rato sobre cómo está la familia de acá de Juárez y contarles (mostrando costra y todo el kit) cómo fue que me puse una quemadilla en la frente con la plancha del cabello y otra similar en el fleco, me metí a la cama con mi Petita (mi abue) y la Cleta (la perrita de mi hermano). Por cierto, andaré con los chinos hasta que el fleco quemado crezca suficienta y pueda cortarlo sin verme muy punk. Me levanté a las 10, desayuné y me fui a llevar a mi madre al doctor.

Sí, manejé su camioneta nueva-de-paquete. Está muy chida, pero si ustedes son gente alta, no les recomiendo que se compren una Tracker, es un carrito, pero en alto. Estoy segura que Oscar cabría apenas en ella e imagino que mi compadre quedaría hecho rollito como cuando se subió a mi carro. Ahora que si son ‘petite’ como yo, les queda súper.

Les mandé un msg a la Beba y a la Shelles, pero creo que no llegó, porque más o menos a la misma hora le envié uno a mi mamá, que me respondió como 4 horas después :S Shelles, te oí un ratito.

Se me olvidó llevarme los DVDs que iba a llevarle a Yolis para que me grabara unos videos de teatro :( Ahí pa’ l’otra.

No pude ver a la China porque tenía mucho sueño y mejor me fui a dormir tempra para poder manejar al siguiente día. Ah, pero no podía irme a dormir sin antes haber ido por un elote de Don Lalo y una hamburguesa de Papillón.

Y claro, al día siguiente, después de estar un rato con mi abue apapachándola, llegamos al Taco Diario por unas cuantas órdenes para no pasar hambre en el camino.

Tenía mil cosas que hacer, pero con la desvelada del viaje de ida, se me borró el cassette y de todo me acordé cuando ya venía de regreso, más o menos en Samalayuca. ¡Ja!

Posted on 08-02-2008
Filed Under (Cine, Personal) by Cristina

Anoche recordé una ocasion en que fui al cine con mi hermano y mi mejor amigo. La única vez que hemos ido solamente nosotros tres.

Era domingo por la tarde, finales de octubre, estaba comenzando a sentirse el rigor de los vientos de otoño y yo -muy fashion- decidí estrenar una especie de chamarra con corte de abrigo tipo sport muy nice que acababa de comprar.

Llegué a casa de mi abuelita y afuera se encontraban en el carro de mi amiguito Jarro, mi hermano y él. No me dejaron entrar a la casa, me hicieron subirme con ellos al carro (uy sí, me obligaron amenazándome con… con…. ¡ya sé! ¡Con una caguama! jajajaja). Soy risueña y luego estos haciéndome cosquillas… Y bueno, ellos iban llegando de la cervecería y estaban esperando que se le bajara un poco a mi carnal para entrar a la casa, así que estuvimos un rato platicando y oyéndolos decir tonterías cuando propusieron ir al cine. En ese momento, era tanto lo que había reído que debí entrar a la casa para descargar mi vejiga y de pasada, saludar a las tías y a mi abuelita, además de avisarles que me iba a ir con ellos al cine. Así lo hice y nos marchamos de ahí.

Llegamos no recuerdo a dónde por café para que se les bajara un poco la jarra y para que a mí se me quitara el frío (otoño, viento y desierto son una combinación bastante cruel para nosotras las flacas). Llegamos a Cinemark (en ese entonces era el mejorcito en Chihuas, además que para mí era imposible entrar al cine sin un par de rebanadas de pizza), y aunque no me acuerdo bien los argumentos que me dieron para convencerme, accedí a entrar a ver La Bruja de Blair. Cuando estábamos en la fila llegó la novia del Jarro, quien iba con sus amigas a ver otra movie, pero al saludarnos, nos dimos un abrazo muy efusivo y mi abrigo-chamarra quedó bañado en café. Por fortuna, era de un material como entre vinyl y no sé qué otro y fue fácil limpiarlo. Todo iba bien hasta que…

Entramos a la sala y estar en ese lugar que guarda y concentra todos los olores que ahí se encierran… ¡¡¡Jijos de su mauser!!! Nada más de acordarme me vuelve a dar asco. Cómo andarían aquellos dos de borrachos que sólo de estar sentada entre ellos y olerlos ya me sentía peda yo también…

Y bueno, la faken película ni la pelamos gran cosas, entre las risas de estarnos peleando por las rebanadas de pizza y los reniegos de la monita de atrás que se quejaba de las apestosidades de mis acompañantes. Sin embargo, puedo asegurarles que, como la mayoría de ustedes, al final de la movie, exclamé “¿¡Qué pedo -Rito-!? ¡Devuélvanme mi dinero!”.  Y mi hermano: “Devuélvanme mi peda”…

Posted on 27-01-2008
Filed Under (Personal) by Cristina

Leyendo a Maléfico en su post de hace varios días, recordé una ocasión en la que, al igual que Lady, tuve una junta de trabajo en fin de semana. No fue precisamente en una playa como Cancún, pero sí era costa. El rollo es que fue en Seattle y sus aguas no son precisamente cálidas ni siquiera en el mes de julio.

Escribo esto porque planteaba él que no creía en una junta de trabajo en una playa y menos de jueves a martes. Esa reunión de trabajo en Seattle fue de viernes a lunes.

Claro que también me reventé y practiqué mi inglés con algunas frases como:
“My ass is MINE!!!!”
“Hands off, please”.
Y la típica “Where are you from?”, entre otras.

Pinches gringos calenturientos, tuve que empujar un par de negros, un rubio y un árabe que me andaban arrimando el camarón cuando se acercaron a bailar conmigo, y los negros luego, luego quisieron agarrarme el trasero. “¡Haaaaaaazte!”, les grité. Claro que no entendieron. Chale, y eso que aún no estaba de moda el reggaetón.

El único que se portó decente fue un soldadito hawaiino, güerito, altotote, de ojos medio rasgados… Taba bonito, hasta eso. Bailamos un rato, platicamos otro, me acompañó por una botella de agua (sí, los gringos sí piensan en los que no pisteamos y venden agua embotellada en los antros) y regresamos a bailar. Luego llegaron mis compañeras a decirme que debíamos irnos ¡¡YA!! porque al día siguiente teníamos junta muy temprano. Ni chance de intercambiar e-mails, es más, ni siquiera me acuerdo cómo se llama, sólo que era de Hawaii y que alguna vez estuvo en El Paso, porque lo mandaron a Fort Bliss.

Y después de todo el circo de salirnos apuradas, tuvimos problemas para llegar al carro porque la conquista de mi compañera Vero se aferró a acompañarnos al hotel. Ah, pero Kelly (nuestra anfitriona) supo sacarle la vuelta (según ella) y emprendimos la huída. Pero ¡oh, sorpresa! Cuando estábamos a punto de ponernos pijamas, tocaron a la puerta… Sí, era el árabe (que parecía más mexa que nosotras), la conquista de Vero, quien burló la estrategia de Kelly y nos siguió hasta donde nos hospedábamos y estaba de ahuevado a que le diera aunque fuera un besito. Jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaajajajajaja. Estuvo de risa, porque luego salió con que yo le había gustado a su amigo y que él también quería subir. Al mentado amigo yo sólo lo vi cuando salimos del antro… Total, como yo suelo ser muy linda cuando me lo propongo, a petición de mi compañera, corrí al despechado galán y al fin pudimos descansar.

La noche anterior habíamos salido a conocer los bares cercanos al hotel, y cuando entramos a uno que nos pareció muy chic, resultó que estaban ahí nuestro jefe y su esposa y no quisieron soltarnos, así que nos tuvimos que aguantar. Su compañía es agradable, pero andaba pedo y se puso muy necio a que quería que pisteáramos con él y ¡¡¡yo no tomo alcohol!!! Lo bueno es que tenía el pretexto de que andaba ‘en mis días’ y estaba tomando pastillas para los cólicos. Era cierto, pero lo tuve que mencionar porque hay gente que le parece inconcebible el hecho de que haya personas que no pisteamos.

La otra noche nos invitaron a cenar -a Vero y a mí- uno de los contadores de la oficina de Seattle y uno de los traders de Vancouver y la plática se alargó hasta muy tarde. Como fue en un café de esos que están en la acera, vimos pasar a otro de los traders de Vancouver (mexicano, por cierto, y muy antipático), nuestros acompañantes lo invitaron a sentarse con nosotros.

Hubo un día que nosotras no teníamos que estar en la junta y contratamos un tour por toda la ciudad. Tan completo era el tour que nos tardamos bastante y por poco no alcanzamos a llegar al muelle para el paseo en yate que la empresa había programado. Neto, sin exagerar, tuvimos que brincar para subir al barcote, por poco y se me cae la cámara.

Y bueno, creo que esto me ha hecho recordar momentos muy divertidos, lástima que las fotos están en casa de mi mamá.

Ahí luego subo algunas.

Posted on 26-01-2008
Filed Under (Frivolidaes nacas, Personal, Respuestas) by Cristina

O Lata de Meme

Pues bien, Latita me dejó de tarea este meme (o batón). Se supone que debo decir ocho cosas que me gustan y elegir a ocho bloggers para que también ellos publiquen algo similar.

Los elegidos: La Beba, La Shelle, Don Armando, Semidiós, Violet, el Dentista sobrio, Maléfico Hike.

1. El color, olor, envase y logo del perfume True Love de Elizabeth Arden (aunque ya no lo uso). Si alguien lo consigue, favor de hacérmelo llegar. Si no lo encuentran, el Glow, Glow After Dark o Love at First Glow de JLo también es buena opición.

2. El beso que Oscar me da cada mañana (en realidad me gustan todos sus besos, pero ese beso matutino es el más cálido y tierno).

3. Oler a Naila cuando se despierta (contra lo que ocurre generalmente, esta perrita no huele mal, sólo cuando se pedorrea).

4. Oler a mi abuelita cada vez que la abrazo. Por supuesto, también me encanta abrazarla.

5. La sensación en mis piernas después de un buen estiramiento. ¡No sean mal pensados! Me refiero a los estiramientos que sirven para calentar previo a una clase de ballet o jazz.

6. Escuchar cantar a Eugenia León. Lo disfruto enoooormemente.

7. Comprar ropa. ¡Claro!, como a toda mujer. Lo que no me gusta es perder tiempo buscando y buscando. Puedo entrar a una tienda y en 15 minutos ya elegí una blusa y un pantalón. Pero en ocasiones, puedo darme tiempo para ir de compras con Lily y pasar toooooodo el día en el mall. En esos momentos, me pega la vanidad súper grueso y disfruto contemplarme en el espejo, sobre todo de perfil, con ropa entallada.

8. Dormir abrazada a Oscar y, ¡obvio!, aparearnos.

Posted on 12-01-2008
Filed Under (Personal, Rocker!) by Cristina

Después de 15 años… ¡¡¡es mío!!!

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¿Qué puedo decir?

Gracias Ebay.com

Gracias Paypal.com

Gracias Internet.

P.D. Está muy rocker.

Posted on 08-01-2008
Filed Under (Personal, Rocker!) by Cristina

La noche del 5 de enero fuimos a festejar el compleaños del Patolín, guitarrista de Status. El party fue en El Purgatorio (el antro), ahí juntito a El Paraíso (el motel). La verdad, esperaba un lugar más naquito, pero no estuvo tan fuchi. Toda la banda andaba ahí. Bueno, no toda, faltaron los Pancinas. También nos acompañaron Hike y su novia.

La pasamos muy bien, pero… para lo que era, gastamos demasiado. Me parece increíble gastar tanto en alcohol; seguro porque no es algo que acostumbro, pero tal vez para otra gente es normal.

A la hora que salimos de ahí fuimos a cenar y le hablamos al Pato para preguntarle dónde era el after. Resultó que no hubo porque el que consigue ‘los clandes’ estaba dormido. O sea… ¿no pueden tener una fiesta sin alcohol? ¿Soy el único bicho raro que puede divertirse sin pistear? Qué hueva me dan, una enfiestada y los demás de aguados nada más porque no hay alcohol.

No soy puritana ni conservadora ni me doy golpes de pecho, simplemente no bebo porque no me parece necesario meterme sustancias que alteren mi percepción o me liberen de inhibiciones. Soy desihnibida por naturaleza y prefiero estar en mis cinco sentidos por cualquier cosa que se pueda ofrecer o para recordar todas las anécdotas chistosas que ocurran en la fiesta. Además, el alcohol provoca un aliento muy desagradable y también sabe mal, además de la consabida resaca.

Y del asqueroso cigarro ni hablamos porque es tema de otro post. ¡¡¡Guácala!!!

Posted on 01-01-2008
Filed Under (Ozomatli, Personal, Rocker!) by Cristina

‘Y nos dieron las 10 y las 11,

las 12 y la 1 y las 2 y las 3′…

Joaquín Sabina.

Como les había comentado antes, Grupo Status tocó en la fiesta de fin de año del Club SERTOMA. El ambiente estuvo bien, las parejas de casi todos los del grupo estuvieron presentes y la fiesta terminó en horario normal (a las 2:00 AM, como desde 1998). Al terminar nos quedamos platicando y ya habíamos platicado que habría after party, pero al menos yo no estaba segura dónde sería.

Como el Patolín (el guitarrista) siempre nos dice “gallinitas”, ya había hablado con Oscar y quedamos que esta vez sí estaríamos en el after. Fuimos rápidamente a casa de mi mamá a ponerme unas mallas abajo del vestido (por aquello de los -2º C) y tennis y nos fuimos a la casa del Sr. Status, en donde estuvimos platicando y refrescándonos mientras todo el staff terminaba de bajar el equipo y guardarlo. Como es típico en las fiestas que se celebran a tan altas horas de la madrugada, empezaron a pedir cooperación para ‘los clandes’ (me choca el término y odio cooperar para eso ya que yo ni pisteo y me cae muy mal eso de hacer cosas en la ilegalidad) y uno de los chavos del staff recibió la misión de ir a buscarlos, pero ante la falta de envases, decidió no ir y se marchó a una fiesta con otro de los cargadores. A los 10 minutos llamó para decir que en aquel lugar abundaba el alcohol y había “6 morritas disponibles”. Mi Caníbal y mi compadre, atacados de la risa, se negaban a ir imaginando que las “morritas” estarían muy gachas o habría al menos 20 fulanos revoloteando, además de que ambos tienen consigo esposas muuuuy guapas (si no me echo porras yo….). Ah, pero como nunca falta un urgido que, encima de todo, necesita un amigo que le haga el paro para dejar de lado su timidez, ps accedimos todos a acompañar a los tres solteros que estaban con nosotros.

Llegamos y el alcohol era media botella de smirnoff y media de whiskey; aparte de los dos chargers nuestros, había una pareja haciéndose arrumacos y 4 chavas, dos de ellas sentadas platicando en la sala y las otras dos tomándose fotos en la escalera. De repente, las de las escaleras desaparecieron, lo cual hizo que Oscar y yo sospecháramos sobre tendencias lésbicas. Luego, nuestro ingeniero de sonido se puso a platicar con las dos de la sala y al rato fue el Pato. Todo el tiempo pasó en reírnos de la mugre fiesta chafa en la que caímos y en que el staff fue a conseguir cerveza.

Nos salimos a eso de las 7 de la mañana y dejamos al Patito tirando rollo, pero ya otro de los solteros nos había confirmado que esas chavas también tenían gustos ‘distintos’. Oscar, el compadre y yo nos fuimos a desayunar. Por cierto, no vuelvo a pedir molletes en El Puente, no me gusta la comida grasosa.

Cuando íbamos a dejar al compadre a su casa, se nos ocurrió llamarle al Patolín a ver cómo le había ido y la sarta de estupideces que se decían nos hacía reir sin parar. Llegó el momento que ya me dolían los cachetes y el Pato nos daba el cortón pero no lo dejábamos colgar. Llegamos a casa casi a las 9 de la mañana. Nos levantamos a las 6 de la tarde :P

Hace mucho que no llegaba de día después de una fiesta, para ser exactos, tres años.  Me divertí mucho, y lo mejor es que fue en compañía de mi Caníbal.

Y para ambientarnos, les dejo una rola de Ozomatli.

After Party

I wonder if we’ll ever find a party that lasts all night.

There’s a vibe in the city I’ve never felt before in my life.

Let’s all rush and flow, make a big time aftershow party.

If we’re gonna get it right got to hold each other tight tonite

 

And the people of the world say…

Oye Baby

Oye Mami

Donde Esta La Afterparty

 

You offered a ride, a pleasant surprise

Your whip was on point but it could’nt outshine your eyes

Now I really know why we had to rush the flow darling

No we gotta get it right got to hold each other tight tonite

 

And the people of the world say…

Oye Baby

Oye Mami

Donde Esta La Afterparty

 

I only want to hold your hand like darkness in the moon light And when you wrap your arms around me I know this is where we should be tonite

 

To feel this gotta use your soul

And it just aint a party with no O-z-o’s

Jump back make you sweat your clothes

And I bet you didn’t know/ the whole band got flows

Little lady go on and do your dance

homeboys stand up and shout

That’s what I’m talkin’ bout

Everybody go on and tell a friend

That band went and did it again

 

And the people of the world say…

Oye Baby

Oye Mami

Donde Esta La Afterparty

 

Posted on 27-12-2007
Filed Under (Personal, Rocker!) by Cristina

El próximo sábado 29 de diciembre Status se presenta con Natalia Baeza, en el programa que normalmente inicia a eso de las 9 de la noche por Canal 44, así que, si no tienen planes de salir de casa esa noche, les invito a que lo vean.

Sí, ya sé que quienes me conocen bien se sorprenderán porque me choca salir a cuadro y normalmente no aviso cuando voy a estar en TV, pero en esta ocasión es distinto, ya que nuestro representante y el director del grupo platicarán con Natalia acerca del premio que recibimos este año y además hay que presumir al trompetista de 14 añitos que toca con nosotros.

La repetición de dicho programa será el domingo 6 de enero.

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Pero ese no es el único anuncio de este año:

El 31 de diciembre el fin de año se festeja con una cena-baile en el Club SERTOMA. La cena es en tres tiempos, incluye barra libre, descorche libre y música para bailar con Grupo Status. Y no se preocupen, que el show de Status está pensado para aquellos a quienes no les gusta bailar, ya que podrán ver algo entretenido mientras se frustran por estar sentados, o mientras pistean como si el alcohol fuera a desaparecer de este mundo.

Mayores informes en Av. Valentín Fuentes #1265, o a los teléfonos:

618-0470

618-8526

618-8555

Posted on 25-12-2007
Filed Under (Personal) by Cristina

Espero que mis tres lectores (y los despistados que por alguna razón llegan aquí) hayan pasado una Navidad rodeados de sus seres queridos y sin inconvenientes; que Dios haga llegar a sus hogares todas sus bendiciones a través del nacimiento de Jesús.

Y a los que crean en él, que Santa Claus les haya traído muchos regalos.

Mi Caníbal y yo la pasamos con sus tíos, primos y abuelita. Hoy estuvimos con mi suegra (que vive en El Paso porque está tramitando su residencia y no puede cruzar a Juárez todavía) y toda la familia. También fuimos a visitar a mis tíos ya que este año les tocó venir a mis dos primos con sus familias, así que pasamos a darles el abrazo y jugar un rato con los niños.

El domingo pasado nos juntamos mi comadre y yo a hacer tamales, porque ella quería aprender a prepararlos. Quedaron muy ricos, pero no les convido porque hicimos muy poquitos, nada más “pa calar”.

Si todo va bien, espero ir a Chihuahua a principios de enero. Tengo muchísimas ganas de ver a mi abuelita.

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Posted on 16-12-2007
Filed Under (Cine, Personal) by Cristina

Nunca he podido entender a los comedores compulsivos. Tampoco a la gente anoréxica o bulímica, pero como quiera, sé que en esos casos algún daño sicológico hace que cuando se miran al espejo se perciban gordos aunque estén por debajo de un peso saludable.

También hay gente que por cuestiones de educación sus hábitos alimenticios son malos y cuando intentan cambiarlos les cuesta un trabajo enorme y la mayoría de ellos fracasa en el intento. De ahí que México es el segundo país más obeso del mundo, con índices muy elevados de enfermedades derivadas del sobrepeso y obesidad, como diabetes y males cardiovasculares.

Hace unos 12 años padecí una gastritis muy severa, derivada del estrés que tenía aunada a las medicinas que tomaba para la migraña. Llegó el momento en que hasta los alimentos no irritantes me provocaban un dolor intenso. Acudí al doctor y me prescribió un tratamiento basado en medicamentos que:

X – neutralizaban los ácidos gástricos

Y – restablecían la mucosa estomacal

Z – una enzima que catalizaba las reacciones digestivas

Pero las pastillas debían acompañarse de una dieta muy rigurosa que era lo que ayudaría a que que el medicamento funcionara más rápido. Fue muy difícil dejar cosas como la pimienta, el orégano, el picante en todas sus presentaciones (salsa, chile en polvo, chorizo, platillos como chile con queso, enchiladas, mole, etc.), todo lo que contuviera vinagre (catsup, mayonesa, salsa para las papitas, etc.). Hubo ocasiones en que en eventos como inauguraciones de exposiciones o presentaciones de libros estuve a punto de comerme algún canapé con chile, “Total -pensaba yo- qué tanto me puede dañar sólo uno”, pero en eso intervenía algún amigo y lo evitaba a tiempo.  Al mes de la dieta había entrenado completamente a mi fuerza de voluntad y ya no me costaba tanto trabajo dejar de lado la comida que me dañaba. A los 4 meses ya ni siquiera se me antojaban y le tomé sabor a los alimentos que podía consumir. A los 6 meses el médico me dijo que podía incorporar algunas cosas y me dio una lista de lo que ya me estaba permitido comer. A partir de ahí, sólo iba una vez al mes a consulta y en cada una de ellas me daba una lista de los alimentos que podía reincorporar a mi dieta. A un año de iniciado el tratamiento ya estaba comiendo de todo, pero tanto tiempo sin consumir ciertas cosas me hizo perder la costumbre y no exagerar con el picante, los condimentos y otros irritantes. Sin embargo, antes de que ya pudiera comer bien, a partir del octavo mes tenía permiso de vez en cuando ponerle algo de salsa a la comida o consumir palomitas al ir al cine. Claro, usaba muy poca salsa y me comía sólo la mitad de unas palomitas chicas.

Por todo esto, es que no puedo entender (por más que lo intento) qué impulsa a una persona gorda -y que sabe que debe dejar ciertos alimentos- a seguir comiendo como si nunca en la vida fuera a volver a comer de eso… Ejemplo: si un gordo está a dieta bajo vigilancia médica, pasa por una panadería y se le antoja una dona (bueno, rosquilla), no hay gran daño si se come sólo una, pero… ¡¡¡no se comen sólo una, sino al menos tres!!!

Y bueno, todo esto viene a que hace unas semanas fuimos al cine a ver la película “Malos Hábitos” (mexicana, por cierto y muy buena) y uno puede observar las malas costumbres que mucha gente tiene para comer (o no comer). Es una lástima que haya durado tan poco tiempo en cartelera, porque estoy segura que en la gente que la vio debió crear conciencia. Pero muy poca gente la vio gracias -de nuevo- a que los dueños de las salas exhibidoras le dan poco apoyo al cine nacional por tener sólo cintas “taquilleras”.