Fuimos al doctor y lo único bueno fue que ya no me volvieron a poner férula, pero todavía tendré que usar muletas como hasta el viernes…
Ya me canseeeeeé.
Aquí les dejo una foto de la empleada del mes de cualquier empresa…
Dedicada para los que les gusta trabajar horas extras.
Uy, sí. Muy contentos. Manana voy (again) al doctor a que revise mi dedo patal (del pie, pues). Espero (ansío) que ya me quite la férula porque, sinceramente, estoy hasta el keke de depender de mi marido para casi todo. Me desespero mucho porque tengo cosas que hacer, varias de ellas en la calle y no puedo hacerlas porque él también tiene ocupaciones y obligaciones.
El sábado fui a cantar. El primer set me lo aventé en pie, literalmente en un pie y me apoyaba en una muleta, pues no quise estar en el escenario con las dos, ya bastante ridícula me veía con una. Si no fuera por mi comadre, que casualmente traía un banco en la cajuela de su carro, habría terminado agotada por estar de pie. El resto de la fiesta canté sentada, y cada vez que subía al escenario, mi compadre y su hermano se convertían en mi “Mariano”.
Vi varios conocidos entre los invitados y la fiesta estuvo muy padre. La gente no paró de bailar; de hecho abrieron pista desde antes que los novios hicieran su entrada, lo cual es muy chistoso, pues digamos que se considera una norma de etiqueta que nadie debe bailar hasta que los novios entran y bailan su primera pieza como esposos, pero parece que la música los tenía a todos muy contentos.
Luego les paso la cartelera teatral del próximo fin, ya que habrá bastante movimiento.
Ando cucha de una pata, digo, pie.
En pleno show de Status, mi compadre (quien, por cierto es muuuuucho más grandote que mi Caníbal, y además voluminoso), dio un brinco y cayo sobre el menique de uno de mis pies, causando una dislocación del mismo y ruptura de ligamentos.
Eso fue el viernes en la noche. Hoy fui a una segunda valoración del doctor y me puso una férula semi dura (yo no le encuentro lo “semi” por ningún lado) que me apretó mucho el pie para mantener el dedo en su lugar e inmovilizarlo, pero…. me duele más que ayer y que el lunes, aunque no tanto como sabado y domingo.
Yo, que no sé estarme quieta, estoy que me vuelvo loca por tener que permanecer sentada todo el día y con la pata levantada el mayor tiempo posible…
Pónganse a dieta, no anden apachurrando piesillos!!!
Otra noche sin ti. Otra que se suma a las 4 que pasé en mi tierra porque no pudiste ir conmigo y a la que pasé en tierra de tus padres, por lo mismo.
Hoy, otra noche que duermo sola, y aunque yo lo decidí así, no dejo de lamentarlo. El no escucharte respirar a mi lado, ni olerte cerca me hace perder las ganas de dormir.
El pie lastimado me punza y los espasmos en mi vientre me sacuden por momentos. Segura estoy que el pie no me dejaría estar en paz si no anduviera dopada por los cólicos.
Estaba revisando posts viejos del blog y me di cuenta que hoy hace dos años nos convertimos, ante la ley, en esposos.
Espero a verte mañana para que me lleves cargando, como si fuera tu titerito.
Para empezar, les presumo que tengo computadora nueva: es una laptopsita de 12 pulgadas.
Lo único que no me gusta es el faken teclado en inglés y es un pedo mundial para los acentos y las eñes. Mi morrito va a configurar el teclado en español, pero mientras, aquí estoy renegando, jeje.
De lo que no me había enterado es de circo mundial que se ha armado por lo de la trampa de Roberto Madrazo en el Maratón de Berlín. Me enteré apenas hace rato mientras veía El Notifiero.
Ese güey para todo hace trampa, primero se las arregló para ganar la dirigencia nacional del PRI; desde ahí orquestó todo para resultar candidato a la presidencia de la República; y lo más reciente, el maratón.
Finísima persona.
…Oídos sordos, dicen por ahí.
Pero, neta, es un fastidio cuando por ¡¡¡años!!!, escuchas la misma pinche pregunta o comentario.
Digo esto porque hace rato, mientras paseaba por el Blog del Galleto, leía su molestia sobre estas situaciones. Léanlo primero, luego vuelven.
Me pasó algo similar. Mi noviazgo con Óscar duró poco más de tres años y, por supuesto, pasé por la misma situación del Galleto. Todo mundo preguntaba que si ya era algo formal, que si para cuándo, y todas las variantes que Don Galleto menciona en su post. Lo peor: amigos de la familia, muuuy cercanos, me decían que me apurara porque yo sí corría un grave riesgo de quedarme, pues “lo traes en la sangre, son los genes de tu familia”. Resulta que soy hija de madre soltera y mis dos tías no se casaron ni tuvieron hijos. Mi prima que es más de 5 años mayor que yo, en ese entonces, estaba soltera y ni novio tenía y la menor de las primas era la única que ya estaba casada, a lo que me decían “chivo brincado, chivo quedado”. Yo respondía que si mi abuela, en aquellos tiempos, había tenido la inteligencia de casarse hasta los 28 años (que era demasiado entonces), por qué habría yo de apurarme.
Al fin (decía mucha gente) me casé, y la siguiente pregunta reiterade fue “¿Para cuándo los niños?” y cosas por el estilo. Al mes, yo ya estaba hasta el cutis de tanta chingadera, y mi ex jefe me dio una buena opción:
“Cuando te lo vuelvan a preguntar, diles que irás a una clínica de fertilidad en Kundera, Checoslovaquia. Si tu interlocutor es un ignorante, le dará pena volver a preguntar y te dejará en paz; si sabe lo que dijiste se reirá, pero no volverá a preguntar porque entenderá que tu broma fue para que te dejara en paz”.
Así que ya saben.
El miércoles me reuní con un par de amigas muy queridas, ya conocidas por estos lares: la Beba y la Sheles.
Ya saben, tres viejas sentadas tomando café (en realidad, yo tomé limonada) platicando de lo que han hecho durante el tiempo que no se han visto (ingao, no sé cómo a esas dos comadres no se les acaba la plática, si se ven a menudo). La Beba, orgullosa, contando sobre William y Harry, y todas sus hazañas. La Sheles con sus aventuras y anécdotas de la Tolonchas. Resultó que un amigo mío de la secundaria (a quien le perdí la pista) es amigo de ella y está en Juaritos, así que llegando, lo buscaré.
Nos reímos al constatar -again- que yo encajo perfectamente en el perfil de alguienasí, pero como a mí me vale madres y a ellas también y ya nos queremos, pus seguimos siendo tan compas. Arreglamos el mundo por enésima vez, seguimos sin responder esas interrogantes que nos provocan dudas existenciales respecto a ciertas personas y nos confesamos comentarios venenosos que alguna vez quisimos hacer, pero que la conciencia no dejó
La Beba propuso unas truculencias que ya fueron aceptadas, así que ¡wow! Seguimos navegando. ¡Ja!
Y pa variar, la pendejez y la risa no nos dejaron recordar tomarnos fotos juntas.
En la noche oooootra vez no podía dormir; me la pasé dando vueltas en la cama. Me falta ese olor a Oscar para dormir a gusto. 5 de la mañana fue la última vez que vi la hora.
Ayer hablé con la Twinky, con mi amigo el Jarro y con mi amigo Pepo.
Aaahh, qué recuerdos.
![]()
Así es, me encuentro en Chihuahua ranchital, digo: capital.
Vine porque mi hermano se gradúa de la universidad y es party nacional (casi). Aprovecharé para ver lo que por acá se presenta del Festivial Internacional Chihuahua.
Por supuesto, no pienso dejar de ir a los Elotes Don Lalo, a las hamburguesas Papillón, a Pizza del Rey y por unos nachos de Galerías con mi amiga la Peque.
También espero que la Beba, la Shelle y la Rana no anden muy ocupadas y pueda verlas, al menos un rato.
Le había prometido un post a Lata Moderna, pero neta, esto me pareció urgente.
Cómo duele la indiferencia.
Cómo duele la intolerancia.
Cómo duele la falta de solidaridad.
Cómo duele la falta de conciencia.
Cómo duele este país.
Ayer miércoles, por un error estúpido que sigo atribuyendo a la maravillosa compañía constructora Yvasa y a los funcionarios responsables de autorizar los nombres de las calles de la ciudad (Sres. Regidores, ojalá me leyeran, pero lo dudo) nos cortaron el gas. Sí, el servicio de gas entubado o gas natural. ¿Por qué, si lo pagamos 5 días antes de la fecha de vencimiento? Aaaaahhhh, porque CASUALMENTE (ajá) en otra etapa de este mismo fraccionamiento existe una calle con un nombre igual al de la calle donde Óscar y yo vivimos y con la misma corrida de numeración. Es decir, domicilios duplicados. Gracias a eso, hemos tenido (todos, no sólo nosotros) problemas de corte de servicios (agua, electricidad, teléfono, etc.), extravío de correspondencia personal y comercial, entrega errónea de notificaciones y citatorios judiciales, incluso, la visita de agentes ministeriales con intenciones amedrentadoras en el domicilio equivocado. ¡Ja! Pero los retaché sin dejarlos decir más que el nombre de la escuincla que buscaban, ¿o qué? ¿Acaso esperaban que los dejara entrar a amenazarme en sábado por la mañana y andando en pijamas, con peinado de asterisco incluído? Ya hicimos y enviamos a la Comisión de Nomenclatura del ache cabildo una carta firmada por todos los residentes de mi calle y algunos de los de la otra con el mismo nombre, solicitando se ponga solución al problema, y nada.
¿A qué voy con toda esta divagamentabilización? A que gracias a que no teníamos gas, no pude cocinar como lo tenía planeado, así que nos fuimos a comer a casa de mi madre, donde preparé unas enchiladas tan ricas que se me hace agua la boca de acordarme, pero tan picosas que sólo pude comerme un par y atorarle a los frijoles con tostadas. Por supuesto, llamé a la compañía Gas Natural de Juárez para reclamar y tras darles el número de cuenta me dijeron que, efectivamente, el corte fue por error y que a la brevedad enviarían a alguien a quitar el mugre candado. Al regresar a casa, el candado seguía ahí y por lo tanto, seguíamos sin gas. Óscar llamó de nuevo y le dijeron -otra vez- que mandarían a alguien, pero no pasó. A la hora en que las tripas comenzaron a pedir cena, le dije a mi Caníbal que lo invitaba a Wendy’s.
En un crucero nos tocó ver una manifestación de maestros del subsistema federal, exigiendo dar marcha atrás a la nueva Ley del ISSSTE, con equipo de sonido gritando consignas, mantas con los mismos textos y entregando volantes con su pliego petitorio y exigencias. Es triste ver el poco caso que la población les hace. Cómo duele ver que la gente los ignora. Cómo duele ver la indiferencia de los conductores. Cómo duele ver que mucha gente ni siquiera les acepta el volante y quienes lo hacen, no lo leen. Cómo duele ver que nadie se solidariza con su movimiento. Cómo duele ver que les vale sorbete la problemática de los docentes, en cuyas manos está el futuro de los niños del país. Duele más ver que la protesta es pacífica, sin alterar el orden ni cortar circulación de ninguna calle, que sólo se atraviesan con sus mantas cuando el semáforo marca luz roja. Y no duele el que sea pacífica, sino que para llamar la atención parece imprescindible romper alguna regla. Me quito el sombrero por los profes que ponen el ejemplo en civilidad.
Cómo duele ver que, ante el inminente fraude electoral ocurrido el año pasado en las elecciones federales y este año en algunas entidades, la gente se ha olvidado de la protesta y parece cansade de escuchar “la misma canción” de quienes se aferran a no reconocer a los orquestadores de semejante acción contra la democracia. Cómo duele ver que a la gente le fastidia hablar de política.
Cómo duele que la gente no junte sus gritos y se convierta en una sola voz para exigir a sus representantes que den macha atrás a una reforma fiscal que es un parche para solucionar los problemas causados por malos administradores. Cómo duele que el pueblo no esté unido para sugerir e indicar a sus legisladores qué leyes quiere y cómo la quiere. Cómo duele la desidia de los mexicanos.
Cómo duele darse cuenta que el país tiene el gobierno que se merece.
Este sábado estuvo muy loco…
La mañana-tarde estuve en casa en labores de acomodatijos y hacer comida, así como quemar mis chinos para lucir una lacia cabellera mientras veía el partido Santos-Pachuca y Oscar le cambiaba a ratos para ver el de las Chivas-Atlas.
Hice compromiso con varios ex alumnos de la clase 2007 para cenar en Las Alitas y platicar un rato sobre cómo va la vida de ellos, qué siguieron estudiando y qué más hacen. Llegaron la mitad de los que dijeron que irían, pero aun así la pasamos muy bien. Fue un gusto verlos tan bien, tan contentos y bromeando como siempre. Entre los asistentes estuvieron “los güeros de la Villa” (Manuel, Tony y Marín) Lizzy, Vicky, su novio y Aram. Todos ellos unos nerds (aunque les duela reconocerlo), pero son unos nerds muy sociables y simpáticos, nada que ver con el estereotipo que presentan la televisión y el cine.
Entre otras cosas, se quejaron de que la película El Perfume no estuviera tan padre como el libro; de que una de ellas no alcanzó a entrar a la carrera de Diseño Gráfico en IADA por no tener palanca. Una de las muchachas no pudo llegar porque su mamá le dio permiso, pero no la pudo llevar y estaba muuy lejos y ya habíamos ordenado como para que cualquiera de nosotros fuera por ella. Ya habrá otras reuniones y esperemos que mejor organizadas y más concurridas.
Comimos, reímos y a mí me dio muchísimo gusto estar ahí. Me dio gusto ver que poca o mucha, dejé cierta enseñanza en ellos, tanto en el aspecto práctico como en el académico. Es increíble lo que un sermón amigable puede hacer, si se da a tiempo. De cualquier forma, para algunos de ellos no era necesario, ya que su madurez era mayor a la normal para jovencitos de su edad. ¡Son tan lindos!
Salimos de ahí como a las 10 de la noche pues yo debía ir a cambiarme rápidamente e irme a cantar al Pistachos, así que los invité. Los mayores de edad tomaron la invitación, excepto uno, ya que su novia todavía no cumple los 18 años y no quiso ir sin ella (tan romántico Marín).
Pues estaba cantando cuando de pronto vi que me hacían señas, pero con las luces no distinguí, hasta que ocuparon una mesa muy cercana al escenario y los oí gritar, me dio tanto gusto que cuando Andy (mi compadre) volteó a verlos con cara de ¿quiénes son?, se me salió decir (y en el micro): “¡Son mis niños!”. Ya se han de imaginar. Aquellos gritando como locos y el Andy dándome carrilla:
-Mira nada más, cuántos chamacos tiene la muchachita esta, ¿ya ven lo que pasa por ponerle desde tan chavita?
Y toda la noche me dio lata con eso. Pero no me molestó. Estallaron en gritos mis niños cuando dediqué una canción “con mucho cariño para mis ex alumnos”.
Por ahí anduvo también el Zerk, echándose unas chelas y cantando un pedacito de la canción “No dejes que…” con el Andy. Junto con mi esposo andaba mi hermano, el Oso (los Titos de mamá), a quien no veía desde navidad; le gustó bastante el cotorreo de la banda y fue invadido por gran cantidad de recuerdos ante tanta música retro y tanto tiempo de no vernos aquí en la ciudad. Un desconocido se acercó a regalarme una rosa y las bullas de mis ex alumnos no se hicieron esperar.
Al terminar de cantar, corrí a abrazar al Oso (que no lo había visto ni saludado) y a despedirme de mis niños. Me hizo muy feliz que se conjugara todo esa noche.
Saliendo de ahí nos fuimos a cenar y estuvimos platicando acerca del viaje del Oso, lo que anduvo en Turquía, Francia y varios países de África, del safari que se aventó, la subidita al Kilimajaro y la chinga que es habituarse de nuevo al horario después que el jet lag le ha pegado tan duro.
Finalmente, nos despedimos de Oswaldo como a eso de las 4 de la mañana, ya que nos apiadamos de él y su levantada temprano para ir al aeropuerto de El Paso en domingo (y con las mugres filas que hay en los puentes).
Fue un sábado muy, muy, muy feliz.