No se pierdan ustedes la nueva temporada de Status en antro.
¿Cuándo? A partir del 2 de agosto.
¿Dónde? Luego les confirmo, pero es un hecho que será en el anillo envolvente del Pronaf.
¿Hora? También por confirmar, pero será algo tipo 10:30 de la noche.
Lo malo es que llegaré muy desvelada al trabajo los viernes.
El próximo fin de semana Oscar y yo nos vamos a Chihuahua a un baile… bueno, a una boda. ¡Se nos casa el Yuyo!
Olvidaba comentarles que la página de mi tienda virtual está teniendo una función temporal. Les explico: www.xactitud.com será el home page de mi futura tienda virtual de artículos para bailarines, pero por lo pronto, si ustedes entran ahí, automáticamente los direccionará a un blog en el que estoy posteando información de importancia para gente que se dedica a la danza. Cuando esté lista la base de datos (y hayamos pagado la licencia de Cube Cart) ya no se irán automáticamente al blog, pero habrá un link para entrar a él por si buscan información.
Como les ofrecí antes, este es mi artículo ampliado que se publica esta semana en El Reto.
Ozomatli
Quema las fronteras
Y también barreras
Hace unos cinco años, cuando Oscar y yo comenzábamos nuestro noviazgo, él fue al Mujer Festival, organizado a beneficio de Casa Amiga, en el que se presentaron una gran cantidad de artistas y grupos con propuestas musicales alternas, cuyas letras incluyen temas sociales y políticos. Él ya había escuchado música del grupo Ozomatli en algunas películas como “Todo el poder” (Chota), “Never been kissed” (Cumbia de los muertos), “Any given sunday” (Cómo ves) y “Price of glory” (Dos cosas ciertas), pero cuando los vio en vivo y pudo apreciar lo que hacen en el escenario, quedó impactado.
Tanto hablaba Oscar sobre Ozomatli que le pedí un disco para escucharlos y me gustó la mezcla que hacen: hip hop, jazz, salsa, cumbia, dub, funk latino y melodías de Oriente Medio con letras fáciles de memorizar, pero llenas del compromiso político y social en el que se encuentra inmersa la banda. Ozomatli se formó en 1996, en Los Ángeles, California, a raíz de las huelgas generales que prácticamente paralizaron a esa urbe por causa del abuso policíaco que se denunció a los medios a través de un video en 1995. De ahí surgió la canción ‘Chota’.
Ozomatli es el nombre Náhuatl con el que en el calendario Azteca se identificaba al mono, dios de la danza, y eso es lo que esta banda multicultural y multirracial quiere, hacer bailar a la gente, pero dejando un mensaje grabado en la memoria colectiva: igualdad entre individuos, el gobierno debe servir al pueblo, el destino de cada persona está en sus manos, quien gana una guerra termina perdiendo su paz… Esto es en resumen lo que Ozomatli canta, tanto en inglés como en español.
Su música los ha llevado a dar conciertos alrededor del mundo y los ha convertido en embajadores culturales en Medio Oriente, gracias a su exitosa presentación en Nepal, que resultó ser la primera reunión masiva sin tintes políticos, llevada a cabo en completa calma, sin disturbio alguno y siendo los primeros artistas occidentales en lograrlo. Durante su estancia en Nepal estuvieron en una casa hogar para niños huérfanos y compartieron tiempo con ellos, a la vez que tocaron algunas canciones. A fines de este mes darán conciertos en Túnez, Jordania y Egipto; luego una gira en agosto y principios de septiembre por la Unión americana; para después viajar al otro lado del mundo y ofrecer un concierto en Tokio, Japón, durante el mes de octubre.
Cuando dieron un concierto en El Paso, Oscar me invitó a verlos y me sorprendió lo bien que tocan y la energía que transmiten en el escenario, pero sobre todo, quedé asombrada con la voz de uno de los cantantes. Su colocación tal vez esté un poco enfrente, pero el ser también trompetista ha hecho que desarrolle al máximo sus armónicos y a la hora de escucharlo cantar en vivo suena realmente impresionante. Me recordó a Eugenia León, ya que es de esos pocos cantantes a quienes las grabaciones no les hacen justicia, pues los armónicos de los que hablaba no siempre se alcanzan a apreciar como sucede al escucharlos en vivo.
Ese concierto fue en un antrito, estábamos a escasos 3 metros del escenario, todo mundo bailaba, brincaba y cantaba; delante mío había un tipo que se la pasó pegándome. Al principio no le di importancia pues pensé que sería accidental, pero después golpes reiterados le pedimos que tuviera cuidado y el susodicho reaccionó de forma violenta; de inmediato los guardias vinieron hacia nosotros. En ese momento, Ozomatli dejó de tocar, y nunca olvidaré cómo Asdru y Raúl (los cantantes) se aventaron un speech acerca de los motivos por los que estábamos ahí: cantar, divertirnos, ser amigos… en síntesis. Toda la gente a nuestro alrededor señaló como culpable del incidente al fulano de enfrente y ya se lo iban a llevar los guardias, pero de nuevo Asdru intervino y pidió que en lugar de sacarlo, lo reubicaran lejos de nosotros y que estuviera separado de la multitud para que no lastimara a nadie. Oscar y yo recordamos con mucha alegría esa noche, era la primera vez que íbamos juntos a un concierto y fuera del incidente, la pasamos bien pues, ¿cuántos han tenido el privilegio/vergüenza de que un concierto se detenga por ustedes?
El más reciente álbum de la banda “Don’t mess with the dragon” desprendió ya dos sencillos de géneros totalmente distintos que suenan en diferentes estaciones de radio a través de todo Estados Unidos y algunos otros países del continente, como Radio Doble 9 de Perú. El primero de ellos, “Can’t stop”, sonó en Doble 9 antes que en cualquier estación del cono sur y casi al mismo tiempo que en Indie 103.1, de Los Ángeles, California. El segundo sencillo, “La Gallina”, se colocó rápidamente como la cumbia número 1 de Estados Unidos y fue incluida en un episodio de “Ugly Betty”, la versión norteamericana de “Bety la fea” (la original colombiana) y “La fea más bella” (el refrito mexicano). Tanto impactó en televisión el tema “City of Angels”, cuando Ozomatli se presentó en “The tonight show”, conducido por Jay Leno, que la banda del programa toca un fragmento de la misma cuando mandan a corte comercial.
Próximamente, Ozomatli podrá ser escuchado en Juárez a través del 106.7 FM. Desconozco con exactitud en qué horario se programarán sus canciones, sin embargo, creo que será por las noches, a partir de las 21:00 horas. Tal vez sea un horario con poca audiencia, pero es apenas el principio. Es un buen intento por comercializar lo que las disqueras consideran no redituable, así que habrá que estar pendientes.
Sitio oficial de la banda
www.ozomatli.com
No les había presumido a Mía Suley, la hija menor de los Barraza Padilla, a quien en marzo pasado tuvimos el gusto y honor de bautizar.
Mía es una niña hermosa, no sólo porque está bonita, sino porque se porta muy bien y se ríe mucho con su linda madrina.
Luego posteo una donde estemos en el templo con ella, durante la ceremonia.
Velvet Revolver estrena disco. Es una banda que me gusta bastante, pues tiene ese sonido del hard rock que me recuerda nostálgicamente mi etapa púber, aunque el cantante no me guste del todo (y es en este momento que recibo un abucheo de todos los fans de los STP). Hace un par de años (más o menos) cuando surgió la banda me puse feliz porque era un respiro entre tanto nü rock o nü metal.
Me pregunto qué pensará mi otrora ídolo -Axl Rose- al ver que sus excompañeros sí la están haciendo. Supongo que quienes asistieron al Palacio de los Rebote al concierto que dio Gun ‘N Roses fueron más por nostalgia al nombre, y tal vez sin saber que la alineación original ya no está. No dudo que traiga muy buenos músicos y las rolas definitivamente prenden a la raza, pero ¿podrá todavía el acabadísimo Axl Rose con el peso de un escenario? Lo último que supe de él, antes de que iniciara esta gira, era que estaba recluido en una clínica de rehabilitación y que se había vuelto medio loco (más) de tanta droga que se aturraba.
Nnnngao!!!, tan guapo que estaba.
Ni pex.
Les debía este post desde… ¡ah, caray!, hace un año y medio, pues sólo les había contado lo bien que nos fue con las fotos de la boda, pero no lo que ocurrió un día antes.
Para empezar, nos fuimos a Chihuahua un día antes de la boda, es decir, en viernes, no muy temprano porque estábamos desvelados, ya que la noche anterior Status había tocado en el Sharly’s. El clima no podía ser mejor, pues hubo temperatura primaveral y yo, que soy muy friolenta, pude andar con manga corta en pleno diciembre.
Subí al carro con todos mis tiliches (vestido, tocado, zapatos, velo a medio terminar, hilo, aguja, peineta, lentejuelas, liga, medias, calzonsotes talla XL, brassiere talla 38 DD, etc). Pasé por Feynando, el fotógrafo oficial del evento, y luego fuimos por Oscar a su casa; al llegar ensardinamos todas las cosas en la cajuela, junto con (creo) tres botellas de whisky que mi suegra nos dio para la boda, pues ellos se irían hasta el día siguiente muy temprano y no querían llevar tanto pisto (ya saben, pa no pagar tanto si les revisaban en la aduana).
Pero Oscar tenía que ir al taller de su papá (no recuerdo a qué) y aun debíamos pasar por los floreros que pondríamos como centros de mesa en la fiesta, así que hicimos esos pendientes y terminamos saliendo de la ciudad como al medio día.
Al pasar por la aduana (fiú!) nos tocó verde y después de pasar la franja fronteriza me di cuenta que no le había quitado la etiqueta con el precio a mi vestido de novia… Quién sabe cómo nos habría ido de habernos tocado rojo, ¡¡¡y además con las botellas que nos dio mi suegra!!!
Pasamos a Villa Ahumada por los clásicos burritos y quesadillas para continuar nuestro camino.
Llegamos a Chihuahua, a casa de mi abuelita y tías, que ya nos esperaban ansiosas. Bajamos maletas y floreros, platicamos un rato con la familia y luego fuimos a recoger las flores y a liquidar el pago de la renta de los manteles, y esas cosas. Regresamos a casa a dejar las flores en un lugar fresco y nos fuimos al centro a comprar unos elotes de Don Alex, y luego a llevar a Feynando a la casa donde iba a quedarse, pero en el camino nos dio hambre y les recomendé unos tacos muy buenos en donde el Jarro y yo solíamos atragantarnos cuando estábamos en la universidad. Como una no fue suficiente, tuvimos que pedir una segunda orden para cada quien. Y de pronto, Oscar estalló en risas:
-Flaca, dime, ¿qué novia se larga a tragar tacos un día antes de su boda?
-Mmmhh, este… ¿no más yo?
Fer nada más se reía.
Terminamos de cenar y fuimos -ahora sí- a llevar a Fer, pero resulta que en esa casa no había nadie, y ya sabían que iba a llegar, pero tal vez lo esperaron y como nos tardamos, se salieron. Finalmente, llegaron como a las 10 de la noche y Oscar y yo regresamos a casa a quemar unos discos para poner mientras el grupo descansaba y durante la cena, pues en los salones de Chihuas no hacen como los de aquí, que la renta incluye sonido y DJ.
Terminamos yéndonos a dormir casi a las 2 de la mañana y yo toda frustrada porque por la desvelada me iba a ver toda ojerosa, pero ps ya qué.
A la mañana siguiente nos levantamos y no había agua, así que nos dimos un baño vaquero y nos fuimos por los últimos pendientes, como ir al hotel a que nos asignaran la habitación donde pasaríamos la noche de boda, para lo cual, por cierto, tuvimos que alegar un buen rato, pues el capitán de meseros no les notificó en ventas que al contratar el salón incluía la habitación, pero al final hasta el desayuno nos incluyeron. Al bajar de las oficinas al lobby del hotel nos encontramos a la familia de Oscar y uno de mis cuñados:
-Hey, ¿qué andan haciendo juntos¿ ¡Se supone que ustedes no deben verse hasta la boda!
Pos ya ni modo.
Luego fuimos a hablar con el sacerdote para avisarle que las lecturas que él decidiera estarían bien. Después fuimos al hotel donde se hospedaría Status para confirmar que la reservación estuviera hecha y como andábamos muy cerca, llegamos a Ricky’s Tacos porque no aguantamos el hambre… Sí, ya se han de imaginar que Oscar otra vez se reía de que una mujer a punto de llegar al altar no estuviera guardando dieta alguna.
Como mi tía Irma llegaría a las 2 de la tarde a peinarme, nos fuimos rápido a la casa a bañarme, pues ya eran más de las 2. Mientras, Oscar y mi hermano se fueron a lavar mi carro para cambiarlo por el que usamos para la boda; Oscar se fue al hotel a bañar y alistar, y Yamani llevó el carro a que le pusieran las flores.
Salí de bañarme y mientras mi tía me peinaba yo me maquillaba. En eso sonó mi celular y era el Oso, que me llamó para desearnos felicidad pues no pudo viajar, ya que estaba preparando la defensa de su tesis de doctorado y tenía mucho que estudiar. Mientras yo teminaba de maquillarme, mi tía Irma arreglaba a mi mamá, mi suegra y mis otras tías.
Mi abuelita estaba feliz, por fin iba a ver a “la mi’ja” vestida de blanco y caminando hacia el altar. Mi mamá también estaba muy contenta de ver que un buen muchacho y yo coincidimos en la decisión de unir nuestras vidas.
Y mejor ahí le dejo porque ya está sonando cursi algo que no tenía intenciones de serlo.
Pero la misa estuvo bonita y la fiesta muy chida.
También el menudo del after party y los tacos al pastor del día siguiente