Ayer domingo fuimos Oscar, Naila y yo a conocer el famoso Periférico Camino Real.
Los que más o menos están empapados de la información al respecto saben que levantó mucha polémica porque lo que todo mundo sabe, pero que poca gente dice, es que se trata de una vía rápida construida para llegar directo de Jerónimo (erróneamente llamado San Jerónimo), colindante con Santa Teresa, hasta Juárez.
A la población el gobierno le lavó el coco haciéndole creer que con ese periférico se beneficiaría a las colonias del poniente de la ciudad (no me pregunten cuáles son, supongo que Aztecas y sus alrededores, pero ni idea), porque supuestamente, ya no tendrían que rodear por el centro u otras zonas para poder llegar hasta donde viven (a medio cerro, literalmente).
El periférico apenas está en su primera y segunda etapa (según dicen los carteles). Imagino que cuando esté terminado la vías de acceso a él serán calles más amplias, con menos topes y con menos problemas de tráfico. A uno de los accesos, la calle Feldespato, se llega por medio de la calle Ponciano Arriaga (o Elisa Griensen, porque creo que cambia de nombre). Es una calle muy transitada que, como atraviesa por una colonia y muchos “taniches”, tiene muy lenta circulación. Y además muchos topes y muy altos, además la pendiente es muy pronunciada. Por fin llega uno al Camino Real. Aparentemente, está bien hecho, hay bastante señalización, se pavimentó con concreto hidráulico, se nota que la electrificación les salió bastante cara. En fin. Hay otro punto de acceso, como a la mitad del camino (no recuerdo el nombre de la calle) que es simplemente un entronque en forma de T. Sí, así nada más. Sin un puente o rampa, sin “orejas” (carril de protección para tomar velocidad y poder entrar sin frenar a los demás).
Dejemos de lado los miradores, que serán tema para otro post y sigamos con el periférico. Continuamos el camino para ver hasta dónde nos llevaba y fuimos a dar hasta la glorieta de la colonia Felipe Ángeles / Anapra, pero por supuesto que salimos por una callesita de dos carriles, uno para cada sentido, con tráfico muuuuy lento, lleno de camiones, etc.
Tengo algunas dudas:
Si se supone que será una vía rápida para llegar a Jerónimo, ¿cómo van a hacer que sea rápida si los puntos de acceso, o al menos dos de ellos, son muy lentos y el otro no es una entrada a una vía rápida?
¿Por qué no aprovechar durante la construcción -cuando no hay afluencia- para hacer un puente o rampa que sirva para entrar (tipo freeway)? ¿Por qué hay zonas en las que el alumbrado no funciona, pero sí pueden prender al “Benito”?
¿Acaso no hicieron buenos accesos al Camino Real porque no pretenden que se use para entrar y salir de él, sino nada más para que circulen los vehículos que tienen como destino o punto de partida el recinto fiscalizado que pretenden construir en Jerónimo?
Y, si realmente (que todo apunta a eso) se construye el recinto fiscalizado, ¿qué necesidad habrá del periférico, si las maquilas se irán para allá?
¿Será sólo para que los ricos de la ciudad lo sean más al comercializar los terrenos por donde atraviesa el Camino Real?
¡Por dios, todos sabemos de quiénes son!
Neta que está muy difícil la cosa en esta ciudad. No hay semana que no haya algún ejecutado, o peor aún, que la ejecución sea a plena luz del día y delante de mucha gente.
Pasen por acá a leer una nota de El Diario.
En la misma Av. Gómez Morín (aka la Juárez-Porvenir) hace varios días, a mi amiga Lily le tocó ver movimiento raro: unas pick-up (trocas, pues) que andaban a madre, rayando llanta y un desmadre y luego disparos.
Resultó que era otra persecución entre sicarios y de ahí hubo creo que un muerto. Eso fue la semana pasada.
Ya antes hubo otra ejecución justo afuera de una de las primarias más conocidas y de mayor tradición en la ciudad, la escuela Abraham González, en horas de clase.
Si usted vive en Juárez y oyes rechinadas de llanta o balazos… ¡pecho tierra!