Próximamente podrán escuchar rolas de Ozomatli por Órbita 106.7 FM. Es la única estación de radio juarense que está abierta a movimientos musicales alternos y comprometidos socialmente. No estoy segura de los horarios, pero creo que en un principio sólo será en los espacios del Reymon Q, que me parece es a partir de las 9 de la noche (sí, ya sé, igual que la publicidad institucional), pero por algo se empieza.
Por fin se podrá difundir esta música que es tan alegre, pero cuyas letras son tan profundas como cualquiera de algún cantante de protesta.
——————— ———————————— —————————
Algunos de ustedes ya habrán visto que he escrito sobre lo mucho que a mi Caníbal y a mí nos gusta esta banda, pero lo que la mayoría no saben es que estuvimos en un concierto y nos quedamos con los ojos cuadrados de oír lo bien que tocan, pero sobre todo, en lo personal me quedé impresionada con la voz de uno de los cantantes (quien también es trompetista). Su colocación tal vez esté muy enfrente, pero eso ha hecho que desarrolle al máximo sus armónicos e imagino que se debe principalmente a que toca la trompeta.
Lo que sí no sabe ninguno de ustedes es que cuando fuimos a verlos en un concierto en un antrito de El Paso, había un tipo que parecía estar buscando bronca: todo mundo bailaba, brincaba y cantaba con Ozomatli y él se la pasaba pegándome. Al principio no le di importancia pues pensé que sería accidental, pero después de reiterados golpes, le pedí que tuviera cuidado porque me estaba pegando; no sé si no me oyó o no me entendió, así que le pedí a Oscar que se lo dijera en inglés (mi pronunciación no es muy buena) y el tipo reaccionó de forma violenta y de inmediato los guardias se dejaron venir hacia nosotros y, ¡¡¡ya querían llevarse a mi morrito!!! En ese momento, Ozomatli dejó de tocar, y nunca podré olvidar cómo Asdru y Raul se aventaron un speech acerca de los motivos por los que estábamos ahí, cantar, divertirnos, ser amigos… y más todavía. Curiosamente, toda la gente a nuestro alrededor señaló como culpable del incidente al fulano que me estuvo pegando y ya se lo iban a llevar los guardias, pero de nuevo Asdru intervino y pidió que en lugar de sacarlo, lo reubicaran lejos de nosotros y que estuviera separado de la multitud para que no lastimara a nadie.
Díganme, ¿cuántos han tenido el privilegio/vergüenza de que un concierto se detenga por ustedes?
P.D. Más tarde subo un artículo que escribí para El Reto, muy similar a este, pero más amplio.
Ayer domingo fuimos Oscar, Naila y yo a conocer el famoso Periférico Camino Real.
Los que más o menos están empapados de la información al respecto saben que levantó mucha polémica porque lo que todo mundo sabe, pero que poca gente dice, es que se trata de una vía rápida construida para llegar directo de Jerónimo (erróneamente llamado San Jerónimo), colindante con Santa Teresa, hasta Juárez.
A la población el gobierno le lavó el coco haciéndole creer que con ese periférico se beneficiaría a las colonias del poniente de la ciudad (no me pregunten cuáles son, supongo que Aztecas y sus alrededores, pero ni idea), porque supuestamente, ya no tendrían que rodear por el centro u otras zonas para poder llegar hasta donde viven (a medio cerro, literalmente).
El periférico apenas está en su primera y segunda etapa (según dicen los carteles). Imagino que cuando esté terminado la vías de acceso a él serán calles más amplias, con menos topes y con menos problemas de tráfico. A uno de los accesos, la calle Feldespato, se llega por medio de la calle Ponciano Arriaga (o Elisa Griensen, porque creo que cambia de nombre). Es una calle muy transitada que, como atraviesa por una colonia y muchos “taniches”, tiene muy lenta circulación. Y además muchos topes y muy altos, además la pendiente es muy pronunciada. Por fin llega uno al Camino Real. Aparentemente, está bien hecho, hay bastante señalización, se pavimentó con concreto hidráulico, se nota que la electrificación les salió bastante cara. En fin. Hay otro punto de acceso, como a la mitad del camino (no recuerdo el nombre de la calle) que es simplemente un entronque en forma de T. Sí, así nada más. Sin un puente o rampa, sin “orejas” (carril de protección para tomar velocidad y poder entrar sin frenar a los demás).
Dejemos de lado los miradores, que serán tema para otro post y sigamos con el periférico. Continuamos el camino para ver hasta dónde nos llevaba y fuimos a dar hasta la glorieta de la colonia Felipe Ángeles / Anapra, pero por supuesto que salimos por una callesita de dos carriles, uno para cada sentido, con tráfico muuuuy lento, lleno de camiones, etc.
Tengo algunas dudas:
Si se supone que será una vía rápida para llegar a Jerónimo, ¿cómo van a hacer que sea rápida si los puntos de acceso, o al menos dos de ellos, son muy lentos y el otro no es una entrada a una vía rápida?
¿Por qué no aprovechar durante la construcción -cuando no hay afluencia- para hacer un puente o rampa que sirva para entrar (tipo freeway)? ¿Por qué hay zonas en las que el alumbrado no funciona, pero sí pueden prender al “Benito”?
¿Acaso no hicieron buenos accesos al Camino Real porque no pretenden que se use para entrar y salir de él, sino nada más para que circulen los vehículos que tienen como destino o punto de partida el recinto fiscalizado que pretenden construir en Jerónimo?
Y, si realmente (que todo apunta a eso) se construye el recinto fiscalizado, ¿qué necesidad habrá del periférico, si las maquilas se irán para allá?
¿Será sólo para que los ricos de la ciudad lo sean más al comercializar los terrenos por donde atraviesa el Camino Real?
¡Por dios, todos sabemos de quiénes son!
Neta que está muy difícil la cosa en esta ciudad. No hay semana que no haya algún ejecutado, o peor aún, que la ejecución sea a plena luz del día y delante de mucha gente.
Pasen por acá a leer una nota de El Diario.
En la misma Av. Gómez Morín (aka la Juárez-Porvenir) hace varios días, a mi amiga Lily le tocó ver movimiento raro: unas pick-up (trocas, pues) que andaban a madre, rayando llanta y un desmadre y luego disparos.
Resultó que era otra persecución entre sicarios y de ahí hubo creo que un muerto. Eso fue la semana pasada.
Ya antes hubo otra ejecución justo afuera de una de las primarias más conocidas y de mayor tradición en la ciudad, la escuela Abraham González, en horas de clase.
Si usted vive en Juárez y oyes rechinadas de llanta o balazos… ¡pecho tierra!