Posted on 22-05-2007
Filed Under (Personal, Rocker!, Tragazón) by Cristina

Les debía este post desde… ¡ah, caray!, hace un año y medio, pues sólo les había contado lo bien que nos fue con las fotos de la boda, pero no lo que ocurrió un día antes.
Para empezar, nos fuimos a Chihuahua un día antes de la boda, es decir, en viernes, no muy temprano porque estábamos desvelados, ya que la noche anterior Status había tocado en el Sharly’s. El clima no podía ser mejor, pues hubo temperatura primaveral y yo, que soy muy friolenta, pude andar con manga corta en pleno diciembre.
Subí al carro con todos mis tiliches (vestido, tocado, zapatos, velo a medio terminar, hilo, aguja, peineta, lentejuelas, liga, medias, calzonsotes talla XL, brassiere talla 38 DD, etc). Pasé por Feynando, el fotógrafo oficial del evento, y luego fuimos por Oscar a su casa; al llegar ensardinamos todas las cosas en la cajuela, junto con (creo) tres botellas de whisky que mi suegra nos dio para la boda, pues ellos se irían hasta el día siguiente muy temprano y no querían llevar tanto pisto (ya saben, pa no pagar tanto si les revisaban en la aduana).
Pero Oscar tenía que ir al taller de su papá (no recuerdo a qué) y aun debíamos pasar por los floreros que pondríamos como centros de mesa en la fiesta, así que hicimos esos pendientes y terminamos saliendo de la ciudad como al medio día.
Al pasar por la aduana (fiú!) nos tocó verde y después de pasar la franja fronteriza me di cuenta que no le había quitado la etiqueta con el precio a mi vestido de novia… Quién sabe cómo nos habría ido de habernos tocado rojo, ¡¡¡y además con las botellas que nos dio mi suegra!!!
Pasamos a Villa Ahumada por los clásicos burritos y quesadillas para continuar nuestro camino.
Llegamos a Chihuahua, a casa de mi abuelita y tías, que ya nos esperaban ansiosas. Bajamos maletas y floreros, platicamos un rato con la familia y luego fuimos a recoger las flores y a liquidar el pago de la renta de los manteles, y esas cosas. Regresamos a casa a dejar las flores en un lugar fresco y nos fuimos al centro a comprar unos elotes de Don Alex, y luego a llevar a Feynando a la casa donde iba a quedarse, pero en el camino nos dio hambre y les recomendé unos tacos muy buenos en donde el Jarro y yo solíamos atragantarnos cuando estábamos en la universidad. Como una no fue suficiente, tuvimos que pedir una segunda orden para cada quien. Y de pronto, Oscar estalló en risas:
-Flaca, dime, ¿qué novia se larga a tragar tacos un día antes de su boda?
-Mmmhh, este… ¿no más yo?
Fer nada más se reía.
Terminamos de cenar y fuimos -ahora sí- a llevar a Fer, pero resulta que en esa casa no había nadie, y ya sabían que iba a llegar, pero tal vez lo esperaron y como nos tardamos, se salieron. Finalmente, llegaron como a las 10 de la noche y Oscar y yo regresamos a casa a quemar unos discos para poner mientras el grupo descansaba y durante la cena, pues en los salones de Chihuas no hacen como los de aquí, que la renta incluye sonido y DJ.
Terminamos yéndonos a dormir casi a las 2 de la mañana y yo toda frustrada porque por la desvelada me iba a ver toda ojerosa, pero ps ya qué.
A la mañana siguiente nos levantamos y no había agua, así que nos dimos un baño vaquero y nos fuimos por los últimos pendientes, como ir al hotel a que nos asignaran la habitación donde pasaríamos la noche de boda, para lo cual, por cierto, tuvimos que alegar un buen rato, pues el capitán de meseros no les notificó en ventas que al contratar el salón incluía la habitación, pero al final hasta el desayuno nos incluyeron. Al bajar de las oficinas al lobby del hotel nos encontramos a la familia de Oscar y uno de mis cuñados:
-Hey, ¿qué andan haciendo juntos¿ ¡Se supone que ustedes no deben verse hasta la boda!
Pos ya ni modo.
Luego fuimos a hablar con el sacerdote para avisarle que las lecturas que él decidiera estarían bien. Después fuimos al hotel donde se hospedaría Status para confirmar que la reservación estuviera hecha y como andábamos muy cerca, llegamos a Ricky’s Tacos porque no aguantamos el hambre… Sí, ya se han de imaginar que Oscar otra vez se reía de que una mujer a punto de llegar al altar no estuviera guardando dieta alguna.
Como mi tía Irma llegaría a las 2 de la tarde a peinarme, nos fuimos rápido a la casa a bañarme, pues ya eran más de las 2. Mientras, Oscar y mi hermano se fueron a lavar mi carro para cambiarlo por el que usamos para la boda; Oscar se fue al hotel a bañar y alistar, y Yamani llevó el carro a que le pusieran las flores.
Salí de bañarme y mientras mi tía me peinaba yo me maquillaba. En eso sonó mi celular y era el Oso, que me llamó para desearnos felicidad pues no pudo viajar, ya que estaba preparando la defensa de su tesis de doctorado y tenía mucho que estudiar. Mientras yo teminaba de maquillarme, mi tía Irma arreglaba a mi mamá, mi suegra y mis otras tías.
Mi abuelita estaba feliz, por fin iba a ver a “la mi’ja” vestida de blanco y caminando hacia el altar. Mi mamá también estaba muy contenta de ver que un buen muchacho y yo coincidimos en la decisión de unir nuestras vidas.
Y mejor ahí le dejo porque ya está sonando cursi algo que no tenía intenciones de serlo.
Pero la misa estuvo bonita y la fiesta muy chida.
También el menudo del after party y los tacos al pastor del día siguiente :P

Comments

Marisol on 24 May, 2007 at 9:02 pm #

Hola Cristina, que locuras pasaste un dia antes de tu boda…al menos le diras a tus nietos que un dia antes de tu boda te fuiste a comer tacos…!!!! muchas felicidades por…este… ehm…el tiempo que tienes casada!!! :) Es bueno recordar cosas lindas no crees???…


Cristina on 25 May, 2007 at 9:16 am #

Luego te mando por mail las fotos donde sales tú
:)


Marisol on 26 May, 2007 at 12:24 pm #

okas…!!!! :)


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