Posted on 26-03-2008
Filed Under (Personal) by Cristina

En noviembre pasado tuve una conversación con mi amiga Lárix, que más o menos decía así:

Lárix: Mi hermana conoce un amigo tuyo.

Flaca: ¿Ah, sí? ¿Quién?

L: Manuel, no me acuerdo cómo se apellida.

F: ¿Manuel? ¿Cómo es?

L: Moreno de ojos claros, alto, delgado.

F: ¡Ah, caray!

L: Sí, dice que amiguísimo tuyo…

F: ¡Ay güeeeeeeee! ¡Maldito Alzheimer prematuro!

L: Dice que se juntaban mucho, que eran muy amigos.

F: ¡Putska! Sólo que sea Fulanito, pero normalmente lo llamo por su primer nombre o su apellido, porque Manuel es su segundo nombre, pero ni él lo usa…

L: Mejor luego le pregunto bien a mi hermana.

F: ¡Sale!

————————————————————-

A finales de ese mes, tuve otra conversación con Lárix, preguntándole si tendría viaje a Chihuahua porque necesitaba mandar unas cosas que mi mejor amigo me encargó. Me dijo que ella no, pero un amigo de su hermana le haría favor de llevar unos encargos a casa de sus papás. Así que llamé a la hermana de Lárix y nos pusimos de acuerdo para entregarle las chingalingas. Cuando ya estaba con ella…

Hermana: ¡Aaahh!, pues el que va llevar las cosas es tu amigo Manuel.

Yo (con cara de what): ¿Cuál Manuel?

H: Reyes.

Yo: ¡Aaaaaaaaahhhh! ¡No maaaaaanches! ¡Manueeeeeel!

Y bueno, luego me dio su teléfono, pero no le llamé porque sabía que se iba a Chihuahua, y ni al ‘keis’.

Ya casi para Navidad, me acordé de hablarle. Me identifiqué y de inmediato me recordó. Yo suponía que estaría por irse a Chihuahua y él lo confirmó. Quedamos en que me llamaría en enero que ya estuviera de vuelta en Juárez y me contó brevemente que viajaba mucho por su trabajo. Ya en este 2008, me mandó un mensaje diciendo que se iba a Barcelona, que me hablaba al volver. Yo creí que se iba algo tipo un semestre, pero no, la estancia fue sólo de tres semanas.

Cuando regresó, me mandó un mensaje, pero no atinábamos a coincidir en el horario o el día de vernos. Hoy hace una semana que nos vimos para comer juntos. Mientras lo esperaba en el restaurant donde quedamos, pensaba:”¿Y si cambió mucho y no lo reconozco cuando entre?”.  ¡Qué risa! Él pensó lo mismo y lo más chistoso es que ambos estamos igualitos que cuando dejamos de vernos, hace más de 12 años. Ni un kilo más ni un kilo menos.

Empezamos a platicar y nos pusimos al corriente de manera breve. Tras darle una noticia que él no esperaba, me contó que tenía el teléfono de otra de las amigas que se juntaba con nosotros y le llamó para darle la ‘buena nueva’:

“Mónicaaaaaaaa, ¡¡¡¡Cristina no se casó con el refugiado!!!!”

Es un idiota, estaba que me moría de risa, ni siquiera recordaba que le decían así aquellos canijos.

Fueron casi 8 horas de estar atacados de la risa, recordando las aventuras que pasamos, las parrandas, las bromas que le jugué (sí, aunque parezca yo muy seria, hacía bromas a mis amigos), las ocurrencias de todos y un resumen de todo lo que nos pasó en estos años sin vernos. También le llamamos a Marilyn, otra de nuestras amigas, de quien nos enteramos (por Mónica) que vive aquí, en Juárez.

Y bueno, no terminaría si diera más detalles, pero me dio un gustazo haberlo visto y recordar cosas tan padres que había olvidado.

Comments

Julio Sueco on 30 March, 2008 at 9:14 am #

Y ni al ‘keis’. Love it. Esa tendrá que ir directamente a mi archivo de espanglish. De por cierto que da mucho que se haya re-encontrado con sus amistades de antaño. Se nota a leguas que se la paso bien. Abrazos nórdicos va oiga.


Julio Sueco on 30 March, 2008 at 9:14 am #

Y ni al ‘keis’. Love it. Esa tendrá que ir directamente a mi archivo de espanglish. De por cierto que da mucho gusto que se haya re-encontrado con sus amistades de antaño. Se nota a leguas que se la pasó bien. Abrazos nórdicos van oiga.


Cristina on 31 March, 2008 at 3:12 am #

Gracias, Julio.

La verdad es que no paré de reir. Todavía una semana después me acordaba y seguía riéndome.

Gracias por la visita.


Post a Comment
Name:
Email:
Website:
Comments: