Mi carro necesita llantas. Están muy caras. Son R14 de 175/65. Me duele el codo pagar 2 mil pesos o más por ellas, pero creo que no habrá de otra porque ese fue el mejor precio que hasta ahora pude conseguir.
Si alguien sabe dónde encuentro unas más baratas (nuevas), díganme, porque ya tenemos encima también otros gastos, como que Naila necesita un nuevo costal de croquetas, su baño y su corte y la afinación y cambio de aceite de mi carro o carrito o carrillo, como despectivamente llaman en Juárez a todo vehículo de menos de 6 cilindros, aunque sea más nuevo que el del que así ose a llamarlo. Me ha tocado que un tipo X, con una aerostar del año del caldo me diga: “Oiga, la vi el otro día, iba en su carrillo…”. O una ex alumna: “Yo quiero que me compren aunque sea un carrito así, chiquillo, como el suyo…”.
Teeeeeenkiu. Casi le decía que mi “carrito” vale más que la troca y el carro de su mamá juntos, pero para qué me iba a poner a hacer entender a una mezcla extraña entre el burro de Shrek y la guacamaya que sale en Los Piratas del Caribe…
Por cierto, el viernes fuimos a ver Shrek y no vale la pena. Está entrenida, a secas y creo que no supieron sacarle jugo a muchos recursos que tenían, además de haberla regado en meter en el trailer las únicas escenas realmente hilarantes de la película.
Veamos qué nos traen Los 4 fantásticos, Ratatouille y Los Transformers.
La selección mexicana goleó a su similar de Paraguay por marcador de 6 - 0. Jugaron mejor, no lo voy a negar, pero hay algo que no termina de cuajar. Me gustaron las declaraciones de Oswaldo Sánchez al finalizar el partido: bien centrado, maduro y no se anda con jaladas.
La selección mexicana sub 20 también ganó. Esos chavitos sí juegan bien, no son sólo buenas individualidades, su director técnico maneja un buen esquema táctico que ha logrado que sus jugadores comprendan y lleven a la práctica a la hora del partido.