Posted on 16-12-2007
Filed Under (Cine, Personal) by Cristina

Nunca he podido entender a los comedores compulsivos. Tampoco a la gente anoréxica o bulímica, pero como quiera, sé que en esos casos algún daño sicológico hace que cuando se miran al espejo se perciban gordos aunque estén por debajo de un peso saludable.

También hay gente que por cuestiones de educación sus hábitos alimenticios son malos y cuando intentan cambiarlos les cuesta un trabajo enorme y la mayoría de ellos fracasa en el intento. De ahí que México es el segundo país más obeso del mundo, con índices muy elevados de enfermedades derivadas del sobrepeso y obesidad, como diabetes y males cardiovasculares.

Hace unos 12 años padecí una gastritis muy severa, derivada del estrés que tenía aunada a las medicinas que tomaba para la migraña. Llegó el momento en que hasta los alimentos no irritantes me provocaban un dolor intenso. Acudí al doctor y me prescribió un tratamiento basado en medicamentos que:

X - neutralizaban los ácidos gástricos

Y - restablecían la mucosa estomacal

Z - una enzima que catalizaba las reacciones digestivas

Pero las pastillas debían acompañarse de una dieta muy rigurosa que era lo que ayudaría a que que el medicamento funcionara más rápido. Fue muy difícil dejar cosas como la pimienta, el orégano, el picante en todas sus presentaciones (salsa, chile en polvo, chorizo, platillos como chile con queso, enchiladas, mole, etc.), todo lo que contuviera vinagre (catsup, mayonesa, salsa para las papitas, etc.). Hubo ocasiones en que en eventos como inauguraciones de exposiciones o presentaciones de libros estuve a punto de comerme algún canapé con chile, “Total -pensaba yo- qué tanto me puede dañar sólo uno”, pero en eso intervenía algún amigo y lo evitaba a tiempo.  Al mes de la dieta había entrenado completamente a mi fuerza de voluntad y ya no me costaba tanto trabajo dejar de lado la comida que me dañaba. A los 4 meses ya ni siquiera se me antojaban y le tomé sabor a los alimentos que podía consumir. A los 6 meses el médico me dijo que podía incorporar algunas cosas y me dio una lista de lo que ya me estaba permitido comer. A partir de ahí, sólo iba una vez al mes a consulta y en cada una de ellas me daba una lista de los alimentos que podía reincorporar a mi dieta. A un año de iniciado el tratamiento ya estaba comiendo de todo, pero tanto tiempo sin consumir ciertas cosas me hizo perder la costumbre y no exagerar con el picante, los condimentos y otros irritantes. Sin embargo, antes de que ya pudiera comer bien, a partir del octavo mes tenía permiso de vez en cuando ponerle algo de salsa a la comida o consumir palomitas al ir al cine. Claro, usaba muy poca salsa y me comía sólo la mitad de unas palomitas chicas.

Por todo esto, es que no puedo entender (por más que lo intento) qué impulsa a una persona gorda -y que sabe que debe dejar ciertos alimentos- a seguir comiendo como si nunca en la vida fuera a volver a comer de eso… Ejemplo: si un gordo está a dieta bajo vigilancia médica, pasa por una panadería y se le antoja una dona (bueno, rosquilla), no hay gran daño si se come sólo una, pero… ¡¡¡no se comen sólo una, sino al menos tres!!!

Y bueno, todo esto viene a que hace unas semanas fuimos al cine a ver la película “Malos Hábitos” (mexicana, por cierto y muy buena) y uno puede observar las malas costumbres que mucha gente tiene para comer (o no comer). Es una lástima que haya durado tan poco tiempo en cartelera, porque estoy segura que en la gente que la vio debió crear conciencia. Pero muy poca gente la vio gracias -de nuevo- a que los dueños de las salas exhibidoras le dan poco apoyo al cine nacional por tener sólo cintas “taquilleras”.

Comments

TheJab on 17 December, 2007 at 10:12 am #

Por la misma causa, yo ya casi no como chile… igual sigo siendo algo desordenado para comer.

Me confieso, además, fumador y comprador compulsivo :(


Bery on 17 December, 2007 at 12:51 pm #

Ayyy!! me borró el comentario! que ya había escrito!! Ahí va de nuevo.

Yo creo que lo que impulsa a la gente a comer de más y puras porquerías es lo mismo que impulsa al alcoholico a beber y beber y al drogadicto a estarse llenando el cuerpo de veneno. Es como un circulo vicioso del que uno no puede y lo peor, ni quiere salir.

Según leí en el libro del Dr. Arthur Agatston que mientras más carbohidratos malos se consumen más es la necesidad de seguirlos consumiendo porque te dan un alivio momentaneo, rápido y esa sensación de confort. Aunque al final sale peor porque todo eso deriva en bajones de azúcar y vuelta a la misma, a buscar las cochinadas para satisfacerte y luego se siento uno bien y al rato otra vez el bajón y así sucesivamente. O algo así.

En el caso mío yo no sé por qué estoy bodoque si soy de rete mal comer. Yo para los buffets no sirvo porque no me cabe mas de un plato y eso ni siquiera bien servido, si me como la hamburguesa más chiquita ya no me entran las papas y así por el estilo. Apenas huelo la comida y engordo, bueno fuera que me hartara para así poder decir que es precisamente por eso por lo que estoy así pero no. Debe ser un problema de tiroides pero no me he ido a revisar.

También pienso que al final hace uno las cosas aunque sepas que te hacen daño porque ya le vale uno madres el mundo. Por ejemplo cuando a alguien le dicen que tiene cáncer por tanto fumar y sin embargo ahí siguen dele y dele al cigarro o al chupe o según sea el caso.

Todo se puede hacer en esta vida y como dices tú, sólo con poquita fuerza de voluntad podemos cambiar nuestros hábito y aunque cuesta trabajo pues al final vale la pena y todo sea por la salud!

Saludos!


flaca on 17 December, 2007 at 4:03 pm #

A veces, comer poco tampoco es bueno. Tu metabolismo se pone muy lento, gracias a que le das poca materia prima para trabajar. El chiste es hacer cuatro comidas al día, pero bien balanceadas.


Elisa on 19 December, 2007 at 1:05 pm #

Los malos hábitos nos dominan. Confieso padecer anorexia, y no es algo que se pueda controlar tan fácilmente como solo pensar: no estoy gorda.

Lo más curioso es que de verdad no lo estoy, nunca he sido gorda, pero crecí cerca de niñas bajas de peso que me criticaban. Entender que no estoy gorda con mis 1.68 de estatura y 53 kilos de peso no lo es todo, hay que hacer un trabajo a fondo y constante. Un trabajo para crear justamente, buenos hábitos alimenticios, mentales, conductuales, etc.

Un abrazo.

Ah vi el film, es bueno.


blanche on 23 December, 2007 at 12:11 am #

¿sabes? yo soy de esas personas que constantemente deben estar cuidando su alimentación pues tengo tendencia a subir de peso, actualmente llevo una dieta especial por cierta alergia que se me desarrolló al consumo de carnes rojas, y realmente no me ha sido muy dificil, solo es cuestión de hacer lo correcto y no dejarte vencer por los “antojos”

saludos y felices fiestas!


paquita cabeza. on 10 January, 2008 at 11:44 am #

Me agrada la pagina.
Es interesante ya que tiene varios temas.
Y con respecto al de ahora, no creo que tenga bulimia o anorexia.
Pero lo que si sé, es, que cuando me veo al espejo, me veo gorda. No enloquesco y digo que no comeré nada porque subire más de peso.
Creo, podría ser, que solo no estoy conforme conmigo misma.
Es todo.

Saludos.


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