Hasta para delinquir, los mexas somos tercermundistas.
La mafia neoyorkina (rusa, italiana, gringos, pueltoliqueños, etc), de Los Ángeles (japoneses, taiwaneses, tailandeses, pochos), de Miami (cubanos, principalmente) y de Chicago (italianos, rusos), cuando busca extorsionar a pequeños comerciantes o grandes empresarios, cobrando ‘cuotas’ de protección, no va y quema los changarros ni mata al mero, mero.
Sí, va y les hace algunos destrozos y les pone una madriza para asustarlos y vean que no están jugando, y que si insisten en su actitud de no pagar, entonces sí les van a partir la máuser totalmente, pero no a la primera.
Pero aquí, en Juárez los malandros maletas cometen la pendejada de matar a dueños o encargados de negocios o les incendian las instalaciones a la primera negación o cuando no les completan la cantidad que piden.
Las mafias de las ciudades que mencioné saben que si provocan el cierre de un negocio, ellos también pierden, si es su fuente de ingresos, no la van a dañar, porque dependen de ella.