Es hijo de mi prima Irasema, con quien compartí depa durante tres años cuando recién llegamos a Juárez.
Le compraron a Manolo unos plumoncillos para niños (obvio, que no fueran tóxicos) y en un descuido de un par de minutos porque le habló Freddy, el niño, muuuuy creativo, plasmó su arte en su propia cara.
Por cierto, ahorita andan aquí, en Juárez; ellos viven en California, pero vienen de Perú, de visitar a sus abuelos paternos.
Y no, no es integrante del grupo Kiss.

Un día mi hermana encontró a su bebé recién nacida con la cara pintada de mariposas. Le preguntaron con toda delicadeza a la niña mayor que si qué le había pasado a su pequeña hermanita, con toda delicadeza para no seguir provocando celos fraternales, entonces mi sobrina le contestó: Yo quería dibujar y no hallé papel.
A lo mejor Manolito tampoco encontró.
Tal vez eso fue, pero encontró su cara, su cuerpo y la pared…