La mayoría de los bloggers famosos o los más consistentes en eso de la posteada iniciaron en 2003; luego llegó el boom y en 2004, casi todos aquellos que teníamos algo qué decir o quienes sentían la inquietud y necesidad de escribir, iniciamos uno.
Para 2005, llegaron los trolles o trollers. Ya se han de imaginar de qué iban. En 2006, medio mundo con internet en su casa tenía ya un blog y pulularon aquéllos que ezKriBiaN kOn Laz PatAz.
En 2007, fue bajando un poco la cantidad de bloggers y pocos nos mantuvimos. Sin embargo, debo reconocer que, en mi caso, para 2008 mi producción disminuyó mucho, sobre todo, a raíz de la muerte de mi Petita (mi abuela), y cuando me sentí un poco menos agobiada para bloggear, le dediqué más tiempo a www.xactitud.com porque estaba generando mucho tráfico y por ende, más ingresos de Google Ad Sense.
Peeero en 2009 regresé al mercado laboral en un horario bastante… De periódico, pues, y poco a poco fui escribiendo menos, hasta que sólo cuando sentía la enorme necesidad de escribir, lo hacía. Creo que he estado poniendo tres o cuatro posts por año. Chale.
Esto viene a colación porque en el último mes he visto que compañeros del trabajo se la pasan poniendo en facebook y twitter links de sus escritos en sus blogs que (por cierto), acaban de empezar y lo anuncian con un entusiasmo, como si fuera una novedad. Supongo que es una novedad para ellos. Los viejos y los middle-age bloggers avisamos de un nuevo post, pero creo que no lo hacemos con tantas expectativas como los nuevos.
Y por eso me pregunto, ¿resurgirá el movimiento o sólo es en mi centro laboral, por alguna razón que desconozco?
El tiempo lo dirá.
Y muchos escriben ahora en Tumblr.
Yo dejé de escribir casi por completo a mediados de 2005 pero después regresé a las andadas.
Supongo que en principio, como en cada red social, solo habíamos unos pocos, después viene el boom que provoca que mucha gente entre (incluso aquellos que no les gusta mucho escribir). Y al final, el asunto se estabiliza y se quedan los que quieren.
Yo creo que la posibilidad de que cualquiera tenga una bitácora en línea, abre las puertas del conocimiento pero también de la cotidianiedad. De eso, a que todo el mundo mantenga una… hay mucho trecho.
¡Saludos!