Posted on 14-09-2011
Filed Under (cosas que importan, Personal) by Cristina

Por ahí de 1998 comencé a usar el mIRC (un programita para chatear, que por cierto, era muy divertido e innovador); en 1999, el canal #Chihuahua de Undernet me pareció muy aburrido y dada mi intención de regresar a vivir a mi querido Juárez, comencé a entrar al canal de esta frontera para hacer nuevos amigos virtuales, y tal vez conocer a alguien para cuando llegara yo.

Muy pronto me volví “viciosa” (no era para tanto) y chateaba con mucha gente de ahí. No recuerdo la primer plática que tuve contigo, pero supe que eras de un grupo donde también se juntaban ‘el Gomas’ , ‘el Taco’ y ‘el Porras’. Mis conversaciones con ellos llegaron dos o tres años después, pero contigo el chal era genial, hasta altas horas de la madrugada y mi mamá y mi tía, en la neura porque permanecía demasiado tiempo conectada, ya que todavía tenía dial up (sí, alguna vez existió). Zonked; eras el Zonked.

Luego llegó mi decisión de cancelar mi boda, de la cual tú te enteraste como un mes después, porque andabas de viaje; cinco meses después, ya estaba yo aquí con una maleta cargada de libros, ropa, sueños y un corazón roto, al que tú me dijiste que le pusiera un leve resane de ‘valemadrismo’ y me sugeriste que no entrara al canal #Juarez, para que no me topara a quien me inclinara a acelerar mi viaje a esta frontera.

Mi vida tuvo muchos cambios durante 2001: además de romper una relación de años, conocer a alguien más, mudarme de ciudad, conseguir empleos nuevos antes de dejar el anterior, encontrar una banda dónde cantar, reanudar el noviazgo y volver a fijar fecha para boda y de nuevo cancelarla… Aunque fuera una vez por mes, nos aventábamos una laaaarga charla de horas por mIRC hasta que casi se nos cerraban los ojos, yo contándote mis dramas, jaajajajaja.

En ocasiones pasaban un par de meses sin saber de ti, y no importaba; 2002 trajo a mí el amor y una pareja con quien podía ser yo, sin miedo a la crítica y me alejaba por semanas del mIRC. Pero ya estabas en mi messenger y a la primera oportunidad intercambiábamos un breve saludo y filosofábamos sobre asuntos triviales.

Ya en 2003, Hugo, uno de mis amigos más queridos (a quien -lo reconozco- sigo extrañando infinitamente) entró a trabajar en tu empresa… ¿Recuerdas aquél cumpleaños mío en el que Hugo se puso hasta la madre y al día siguiente se moría de la cruda en la oficina, y tú me dijiste que no debí haberlo dejado tomar tanto? Jajajaja y pues, ¡ni que yo pudiera controlarlo!

2004 trajo el boom de los blogs y cuando lamorritade.elcanibal.com comenzó a tener cierta fama local, una noche me abordaste por msn para decirme que lo habías leído TODO, post por post. ¡Wow! Eso me hizo sentir realmente halagada. No podía entender cmo un hombre tan inteligente, ‘de mundo’ y con tantas ocupaciones pudiera darse el tiempo y concederme el honor de leer mis pendejadas (reconozcámoslo, aparte de ser ñoña, soy medio mensa).

En esa época yo presenté el montaje que dirigí y produje de José el Soñador; te mandé varias veces la invitación por e-mail, pero no hubo respuesta. Como tres semanas después me enteré que no estabas en la ciudad.

Pocos meses después me hablaste para decirme (y casi lo recuerdo textualmente): “Yup, yup… Entra a esta página http://planetjml.com/   …Es mi blogsito”. Y desde entonces, en mi lista de links que leo, dice “El blogsito de Miguel León”. Me explicaste que ahí pondrías tus viajes, vida diaria y una que otra cosa sobre tecnología.

Llegó 2005 y ya habías llevado a Hugo a Ruidoso contigo y me contaste de las incontables caídas y madrazos que sufrió en sus pininos de snowboarding. Ese año estuve en friega: dando clases en prepa, cantando los jueves en antro, los fines en eventos, y editando y escribiendo para El Reto, además de preparando mi boda, pero siempre me daba el tiempo de, ocasionalmente, saludarte y conversar “un rato”, que terminaba prolongándose hasta la 1 ó 2 de la mañana.

Ya casada, con más obligaciones y nuevas funciones en mi trabajo, pasé hasta seis meses sin hablar contigo. Cuando reanudamos las pláticas en 2006, las tres horas en el messenger no fueron suficientes, pero era muy difícil coincidir.

Los siguientes años fueron similares. Nos poníamos al corriente de lo que había pasado en nuestras vidas en los últimos 3 ó 4 meses que no habíamos tenido contacto, pero dejamos de filosofar sobre tonterías coloquiales. Dejé de preguntarte por Hugo porque noté que él había dejado de preguntar por mí y parecía no tener interés en saber qué pasaba en mi vida.

En 2008 fuiste oídos, o bueno, ojos, de mi depresión por la muerte de mi abuelita y te contaba los motivos por los que era la mujer más extraordinaria del mundo, para mí.

En 2009 celebraste conmigo que mi cumpleaños me trajo un nuevo empleo, que además de hacerme muy feliz y ayudarme a crecer como comunicadora, me dejó grandes amigos. En ese entonces me confesaste que sentías admiración por lo que había hecho con El Reto, mi trabajo anterior. Eso fue como una inyección de adrenalina no sólo para mi autoestima, sino para mis ganas de seguir esforzándome en hacer las cosas bien.

Para noviembre de 2010 al fin te conocí personalmente. ¡Qué curioso! Años de una amistad virtual, pero muy real, y no teníamos contacto físico. Fofos nos reunió para una plática con unos tipos que venían de Edomex para hacer una especie de estudio sobre la situación de Juárez y sus residentes.

Este año nos vimos para comer… mmmmm, ¡pizza! Una muy rica comida, una muy agradable charla y compañía de alguien que siempre tenía algo interesante qué compartir y enseñar.

¡Dios! Todo eso que me decían sobre ti, no importaba porque no minaba para nada tu calidad humana. Teníamos una comidita pendiente para mañana. Tú eres un caballero y no deberías dejarme plantada, ¡caray!

¡Sí, fuiste un RocknRolla y todos te queremos por eso!

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